El pilar fundamental de un streamer

¿Cuál es el motor para convertirse en influencer?

Antes de nada, mi nombre es Nicolás. Dentro del sector de los deportes electrónicos se me conoce como HysteRya y para poneros un poco en contexto soy actualmente marketing coordinator aquí, en Top Tier. Este artículo surge de una acción que realizamos muchos de los que consumimos contenido digital a diario, que no es otra que «¡A ver qué se cuece en Twitch!» que me hizo reflexionar, al respecto de cómo habían cambiado las cosas desde aquellos streams en los que comenzó mi carrera de comentarista (¡sobre el 2010 nada menos!). Anteriormente escribí un inicio de esta temática en la entrada Streaming 2.0  y he decidido profundizar un poquito más en esa línea.

Cuando vemos por primera vez la lista de canales de una plataforma como twitch.tv —recordad que siempre intentaré hablar de esta plataforma ya que es la que más controlo y la que más he utilizado— nos invade una sensación de sorpresa que se intensifica conforme descubrimos la cantidad de «influencers» que existen a día de hoy en la adquirida por Amazon. Entendemos, hay que remarcar, influencer como cualquier individuo que posee cierto nivel de influencia sobre una masa de usuarios a la que catalogamos como «comunidad». Hasta ahí es fácil. Luego leemos artículos que nos dicen lo rentable del negocio de ser influencer y claro… brillan los ojos. Si ellos pueden ¿por qué nosotros no?

La verdad es que esa pregunta no tiene una respuesta sencilla, la cantidad de trabajo que se tiene que realizar para conseguir un público fuerte en Twitch es complicada, la exigencia, disciplina, dedicación (y, sobre todo, habilidad para entretener) es significativamente alta y, por norma general, poco satisfactoria o rentable. Aún así, para los valientes que desean pasar por ese grinding para convertirse en streamers de éxito, voy a intentar dar algunos consejos sobre, a título personal, lo que considero es el pilar fundamental en la trayectoria de todo individuo que basa sus ingresos en la aceptación de un público segmentado: la comunidad.

Lo primero y más importante es bastante evidente: dejar que el grupo nunca sea guiado por Gimli y hacerle mucho caso a Gandalf cuando quiere evitar caminos como el de Moria. Una vez que ya hemos sorteado las ingeniosas ideas del enano ya podemos centrarnos en nuestro verdadero objetivo: (destruir el anil-) crear una verdadera comunidad. Hoy no vengo a contaros cual es la mejor manera de elegir un nicho sobre el cual construir vuestro trabajo, hoy voy a hablar sobre hasta qué punto puede llegar a convertirse la comunidad en el soporte principal del trabajo de un influencer y por qué. No quiero tampoco daros la lata con «la tercera ola» ni quiero citar a Alvin Toffler para invocar la existencia del rol de prosumers dentro de la sociedad virtual, aunque sí que es verdad que el éxito de los influencers está en gran parte ligado a la existencia de este tipo de usuario… Centrarnos en la comunidad implica precisamente eso: centrarnos en la comunidad.

La comunidad, según su cuarta acepción en la RAE, se define como un conjunto de personas vinculadas por características o intereses comunes. En este caso particular, ese interés común es el influencer que da nacimiento a dicha comunidad. Es decir, para no liarnos: la comunidad nace como resultado del interés creciente en un influencer que a su vez se denomina influencer gracias a su comunidad. La simbiosis es muy clara y por eso lo considero el motor de que todo funcione.

Sé que dije que no quería citar a Toffler ni a «la tercera ola» pero es importante remarcar el impacto de las redes sociales sobre todo este tema. En cierta medida, todos los usuarios de internet que utilizamos las redes sociales somos innegablemente prosumers. Para el que no lo sepa, un prosumer es un productor y consumidor al mismo tiempo, que utiliza vías de comunicación con otros usuarios para crear un contenido basado en el contenido que consume. Más fácil: si tú alguna vez has puesto un tweet con un meme citando a tu influencer favorito y has dictaminado una opinión positiva/negativa sobre el mismo… ¡Enhorabuena! Eres un prosumer. Tú has creado un contenido que, en este caso, es un mensaje público que advierte o guía a otros consumidores sobre una marca (influencer en esta situación).

¿Qué determina entonces el éxito de un nuevo streamer? El efecto prosumer positivo. La comunidad se nutre de tu interés por ella: acciones como crear un Discord, trabajar el contenido con la mayor calidad posible, preparar tus streams, interactuar continuamente con el chat o sencillamente dar «me gusta» a las publicaciones en redes sociales son acciones que determinarán un sentimiento sobre ti. Este sentimiento puede ser positivo, negativo o neutro y, de forma extremista (tanto positivo como negativo), acabas consiguiendo que tu marca se extienda casi tan rápido como un vídeo de gatitos adorables. Mucha gente conoce este efecto bajo el enunciado de «boca a boca», porque no deja de ser al final el intercambio de opiniones sobre un interés común (en este caso el contenido digital en forma de vídeo) que realizan dos usuarios de internet en forma de recomendación.

En cierta medida y sin adentrarnos en las posiciones de los fansumers (que tras un baile de fusión fue el resultante del fenómeno fan y de la facilidad de comunicación entre prosumidores) que defenderán a su comunidad y a su influencer pase lo que pase y bajo cualquier circunstancia, lo que está claro es que construir una comunidad sana y estructurada es la meta principal de todo nuevo streamer y por eso puedo recomendar unas cuantas estrategias para conseguirlo:

    • Discord: El freeware de VoIP ha ganado un peso significativo en los últimos meses. La capacidad de configurar servidores de voz con la fiabilidad de TeamSpeak y la utilidad de crear canales de chat y conferencias de voz como en Skype, le dan un valor añadido que puede vincularse a cualquier canal de Twitch sin demasiadas dificultades. Además, permite configurar roles para crear contenido específico para suscriptores, seguidores o para la comunidad general. Tener un servidor de Discord permitirá al streamer estar en contacto con su fanbase incluso fuera de su horario de streaming, lo que generará la sensación de que realmente forma parte de la comunidad.
    • Streamlabs: Esta plataforma pionera en el soporte para streamers ideó una estrategia para reaccionar a una API de Twitch y darnos en pantalla un gif vinculado a las acciones que ocurren (nuevo seguidor, donación, suscripción, etc…) permitiendo así a los espectadores formar parte de la emisión. Es interesante interactuar todo lo posible con la audiencia y esta es una manera de integrarla dentro del contenido, invocando un poco a la temática hablada en mi publicación sobre el streaming 2.0.
    • Diálogo: No, el diálogo no es ninguna aplicación espectacular, es simplemente una estrategia bastante básica: Twitch aporta al streamer la posibilidad de tener un chat en directo con sus espectadores. Es importante mantener una comunicación fluida con ellos para reforzar la sensación de grupo y atención y, sobre todo, es fundamental de cara a potenciar la sensación del espectador de formar parte de algo.
    • Ser tú mismo: Aunque parece el más normal, este es probablemente el consejo más complicado. Es muy fácil caer en el tópico de intentar ser lo que no se es para entretener a los espectadores y generar mayor interés en el público, pero… la carrera para convertirse en influencer implica muchísimas, muchísimas horas de emisión en la plataforma. Mantener una imagen irreal es casi una locura que, al final, significará un desgaste que hará que te acabes rindiendo.

Realmente, con esos cuatro puntos deberías ser capaz de comenzar a crear una comunidad de forma bastante concisa, pero recuerda que todo este proceso no es cosa de una tarde.

Internet se ha convertido en una tela metálica donde cada fragmento hexagonal no es otra cosa que una comunidad. Las hay más grandes y más pequeñas, pero no puedes olvidar que, para poder convertirse en un verdadero influencer, tiene que haber una masa de usuarios sobre la que influenciar y, esa masa, es tu comunidad.

Cuídala y deja que te cuide de igual forma. Y como no podía ser de otra manera, espero que esta información os resulte útil. Recordad que el proceso de creación de contenidos es complejo, y que muchas veces hay muchos factores que acaban determinando el éxito o el fracaso de un streamer. Si tuvierais más dudas al respecto, o estuvierais interesados en recibir más información sobre estos procesos, podéis contactarme en: nicolas.hamann@toptier.company

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